Sanando el Pasado – Identificando Heridas Emocionales

Querida amiga,

Hoy nos sumergimos más profundamente en el proceso de sanar el pasado en nuestro programa de meditación “Permiso para Ser”. En este décimo día, te guiaré a través de una meditación que te ayudará a explorar y comprender las heridas emocionales que pueden haber estado afectando tu bienestar. A medida que te embarques en esta jornada de autodescubrimiento, recuerda que estás tomando un paso valiente hacia la sanación y el empoderamiento.

La Meditación: Explorando las Heridas Emocionales

Encuentra un espacio tranquilo donde puedas estar en calma durante unos momentos. Siéntate cómodamente o recuéstate suavemente, permitiendo que tu cuerpo se relaje.

Comienza tomando unas respiraciones profundas y conscientes. Siente cómo el aire entra en tus pulmones y cómo tu cuerpo se relaja con cada exhalación.

Visualiza que te encuentras en un hermoso jardín, rodeada por la naturaleza serena. Este es tu espacio seguro, donde puedes explorar tus emociones sin juicio ni temor.

Ahora, dirige tu atención hacia tu corazón. Sintoniza con las emociones que puedan surgir en este momento. Permítete sentir cualquier sensación que aparezca, sin resistencia.

Imagina que estás frente a una puerta que lleva a una sala interior. Esta sala es el espacio de tus emociones y heridas. Abre la puerta con ternura y adéntrate en la habitación.

A medida que entras en la sala, observa a tu alrededor. ¿Qué ves? ¿Cómo se siente este espacio emocional? Permítete explorar sin miedo, sabiendo que estás en control y segura.

Observa si hay alguna herida emocional que destaque. ¿Hay algún recuerdo, situación o patrón de pensamiento que te afecte profundamente? Permite que estas emociones afloren y siéntelas plenamente.

Con cada respiración, imagina que estás rodeando estas emociones con luz y amor. Visualiza cómo la habitación se llena de esta luz sanadora, suavizando las heridas y liberando cualquier tensión.

La Reflexión: Comprendiendo las Heridas

Con suavidad, regresa a tu lugar tranquilo y trae tu atención de vuelta a tu cuerpo. Abre los ojos si lo deseas y toma un momento para reflexionar. Anota en tu diario las emociones y las heridas que exploraste en esta meditación. ¿Qué insights surgieron? ¿Cómo te sientes después de enfrentar estas emociones?

Hoy, te animo a llevar un diario de emociones. A medida que avanzas en tu día, tómate un momento para registrar cualquier emoción que surja y cualquier pensamiento relacionado. Este diario te servirá como una herramienta valiosa en tu viaje de sanación.

Recuerda que puedes ver las meditaciones anteriores

Y si quieres conocer el origen de este programa de meditaciones, te invito a descubrir mi primer libro: “Permiso para SER“.

Con gratitud por tu valentía,

Isabel María

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