Venciendo el miedo y alcanzando el éxito

La superación de mi hija

 Hoy quiero compartir algo muy personal contigo. Ayer tuve un gran regalo como madre, una superación. Hace unos meses, mi hija participaba en su primera competición de piscina. A pesar de los nervios, las dos primeras carreras fueron bien, pero en la última se confundió de estilo y fue penalizada. Eso la llevó al llanto, a la frustración y a la vergüenza que sintió en ese momento.

Entré a buscarla, y ella no podía ni vestirse sola debido al bloqueo que tenía. Durante los meses siguientes, cada entrenamiento era un viaje de superación, una descomposición de su cuerpo, un “Tú puedes”. Cada viernes, me senté en el suelo, en el ventanal para transmitirle seguridad y confianza, 60 minutos de “tú puedes”, “yo estoy aquí y sé que puedes”. Mensajes que le repetía en la distancia, una y otra vez, y que ella recibía y me levantaba la mano en señal de “estoy bien”.

Cada vez que escuchaba “competición”, ella decía “mamá, yo no quiero competir más”. La vida nos presenta muchos miedos y si aprendemos a superarlos, tenemos parte de la vida ganada. El miedo puede hacerse más fuerte y tú más débiles.

El camino hacia la superación personal

En la siguiente competición, ella insistía en que no quería ir, pero como madre, responsable de su crecimiento, la inscribí. La semana de la competición, aún decía que quería ir al cumpleaños, no a la piscina. Le dije que tenía un compromiso consigo misma, que si no superaba esta situación, cada día el miedo sería más grande y la alejaría de lo que le gusta, que es el agua.

Finalmente, llegó el gran día de la competición. Llegamos a la piscina, toda la familia, su mejor amigo y la madre de él, todos para darle apoyo. Ella entró la primera, junto con todos los niños que participaban. Yo entré unos minutos más tarde, pero estuve durante un tiempo en otro sector que ella no me veía. Comenzó el entrenamiento y llegó el bloqueo. 

La vi llorando desesperadamente. Me sentí impotente al estar allí solo como voluntaria, sin poder hacer mucho para consolarla, no quería invadir su espacio. Pero finalmente, pude acercarme a ella y darle un abrazo antes de dejarla con su entrenador.

Luego, llegó el momento en que ella debía competir, pero seguía sintiéndose muy nerviosa y bloqueada. Fue entonces cuando me pidió su entrenadora que hablara con ella. Le dije que podía superar el miedo y que lo importante era hacerlo y superarse a sí misma. La besé y la acompañé hasta su grupo.

Superando el miedo

“Llegó su momento, las llamaron por megafonía. Llegó rota, mordiendo las gafas, le tocaba en el primer grupo de su categoría. Perdida, con ganas de salir corriendo, … Le expliqué en que consistía la carrera, le repetí en que calle corría y ..”Vamos, campeona”. Justo allí, cuando estaba puesta para saltar…reculó. Quería irse, reconozco que la organización del campeonato fue super cariñosa y respetuosa con ella. Me pude acercar y animarla a saltar: “·Vamos, hazlo” Tu puedes,  Casi lloro en ese momento.. verla saltar (y hoy compartiendo este momento contigo, lloro)… cuando cayó en el agua y siguió nadando..fué… “Uuuauu..lo hemos conseguido, lo ha hecho. Llegó y … me buscó con la mirada aún desde el agua y sonrío. Fue un momento único, un regalo de vida de “Lo ha hecho”.

Fue el principio del camino. Al salir, su entrenador la felicitó, por haberlo hecho y porque a pesar de sus nervios , quedó 2a.

Durante todo el tiempo, las compañeras del club no la dejaron, la acompañaron, le dieron ánimo. Era muy bonito ver como aún sin conocerse, se acercaban a hablar con ella, a sostenerla y animarla.

Llegó la segunda competición, seguía nerviosa, las gafas rotas de tanto morderlas. “Mamá no puedo nadar porque he roto las gafas”. Si, ven, te hago un arreglo y tira. Si se caen al saltar.. pues las dejas y sigues sin gafas. Alehop… a seguir ganandote a ti misma.

Así saltó y lo hizó. 

Al llegar a la última carrera, verla llegar con su grupo, sonriendo, feliz, fue un regalo de vida. Lo había hecho, se había superado a ella misma”. 

Experiencia maravillosa y desafiante de la maternidad

Fue una experiencia muy intensa, pero verla saltar al agua y nadar con éxito fue algo increíble. Incluso llegó a quedar segunda en su categoría. Lo más importante, ella se superó a sí misma y se sintió sostenida y acompañada durante todo el proceso.

Ella completó su competición y se sintió muy orgullosa de sí misma. Yo también me sentí orgullosa de ella. Aprendió a superar sus miedos y a tener coraje, corazón y valentía. Como madre, quiero enseñarle a ser fuerte y a enfrentar los desafíos de la vida con confianza y determinación.

Estaba en medio de ese caos, bullició y aplausos cuando ¡Me celebré! Me di cuenta de que su victoria también era mi victoria. Verla triunfar en ese momento me hizo sentir que mi niña interior, que también había competido en el pasado, finalmente había ganado. Me sentí sostenida y acompañada en todas las competiciones deportivas que había hecho en mi vida, incluso en las que no había tenido el valor de participar. Con mi hija, también gané y sané.

Acompañar a nuestros hijos en el proceso de superar sus miedos puede ser difícil, porque como madres queremos protegerlos y evitar que sufran. Pero a veces, para alcanzar la gloria, es necesario pasar por el infierno. Yo acompañé a mi hija en un momento difícil, en el que lloró mucho y hasta le dolían los ojos y la cabeza. Sin embargo, al final, verla sonreír, correr, jugar y aplaudir con sus compañeros de club, valió la pena todo el esfuerzo.

Ser madre no es fácil, pero es una experiencia maravillosa que nos permite mantener la belleza y delicadeza en equilibrio con la firmeza y rigurosidad necesarias para guiar a nuestros hijos por el camino correcto. 

¡Feliz ser madre a todas las mamás!

Deja una respuesta