(y por qué hoy, domingo, lo sientes más que nunca)
Mañana volverás a ser la mujer infalible. Esa que entra en las reuniones con la respuesta preparada, la que sostiene la presión del consejo de administración y la que no permite que se le mueva un solo pelo del disfraz de «Super Woman».
Pero hoy es domingo. Y mientras lees esto, hay un nudo en tu estómago que el estatus no puede deshacer.
Durante años, como CFO, mi motor no fue el propósito. Fue el KPI. Mi despedida cada mañana no era un «te quiero», era un: «vende, vende, vende». Me vendí al sistema sin cuestionar el precio de mi propio inventario vital. Me convertí en una experta en balances financieros mientras mi balance personal estaba en quiebra técnica.
Si hoy sientes que tu autoridad es solo una máscara para sostener una estructura que te está consumiendo, detente. Esto no es cansancio. Es algo mucho más peligroso.
La estafa del «Burnout Deluxe»
En la alta dirección hemos normalizado vivir en modo supervivencia. Lo llamamos «alto rendimiento», pero como bien dice Melania Garbú, es un Burnout Deluxe: una estafa piramidal donde tú pones toda tu esencia y el sistema solo te devuelve dividendos en forma de ansiedad y agotamiento silencioso.
Como ex-CFO, aprendí una lección que no está en los libros de estrategia:
Cuando el coste de operar tu carrera supera el valor de tu identidad, tu modelo de vida es inviable.
Estás financiando un estatus externo con un capital que no es renovable: tu soberanía.
El diagnóstico de los expertos (tus colegas en el fango)
No estás sola en esto, aunque el silencio de tu despacho te haga creer lo contrario. Mira lo que dicen quienes, como tú, han estado ahí:
- La trampa del autómata: Iván Ramos lo define con una imagen brutal: conducir un coche de alta gama con el freno de mano puesto. Avanzas, sí, pero estás destrozando el motor.
- La deuda emocional: Rosario Montalbán nos recuerda que si para sostener el éxito tienes que traicionarte, no es éxito. Es una deuda que tarde o temprano vendrán a cobrarte.
- Objetivos ajenos: Como dice Teresa Herrero, llega un momento en que te das cuenta de que has cumplido todos los objetivos de la compañía… excepto los tuyos.
¿Por qué no paras? (El miedo al colapso)
El mayor miedo de una ejecutiva de alto rendimiento no es el fracaso, es la pérdida de control. Crees que si te quitas la máscara, si dejas de «hacer», todo se vendrá abajo.
Pero la realidad es que el sistema ya te está liquidando por dentro. Axel Mocciaro tiene razón: optimizar KPIs mientras te descapitalizas por dentro no es ambición, es una gestión nefasta de tu activo más crítico: Tú misma.
Recupera tu Soberanía antes de que el cuerpo ejecute el embargo
Liderar desde la Soberanía no es irse a vivir al campo y olvidar tu carrera. Es reorganizar tu infraestructura de mando para que tú gobiernes el sistema y no el sistema te consuma a ti.
Es aprender a decir «no» desde la coherencia, como apunta Xavier Ruiz, protegiendo tu propósito antes de que el motor gripe.
Tu Auditoría de Emergencia (Hoy es el día)
Entendido, Isabel. Vamos a ajustar el cierre eliminando la guía y centrando toda la fuerza en esa Auditoría de Liderazgo. Es una herramienta mucho más alineada con tu perfil de ex-CFO y con el lenguaje de resultados que maneja tu cliente ideal.
Toma el control de tu balance vital
Si estás lista para dejar de financiar tu estatus con tu propia esencia, es hora de realizar una Auditoría de Liderazgo:
👉 Envíame la palabra SOBERANÍA por mensaje privado.
No es una charla de café. Es un análisis honesto y privado de tu infraestructura de mando actual. Identificaremos dónde están las fugas de energía y diseñaremos la estrategia para que recuperes el respeto por tu tiempo y tu salud en 90 días, sin sacrificar tu autoridad ni tu estatus profesional.
Tú no eres un KPI. Eres la dueña del activo más valioso de tu vida. Empieza a gestionarte con la inteligencia y el respeto que mereces.